martes, 24 de julio de 2018

EEUU, Wyoming.



A solo 13 kilómetros de la puerta sur del parque Yellowstone entramos en otro lugar emblemático de las Montañas Rocosas, el Parque Nacional del Gran Tetón.










El valle se extiende bajo esta muralla natural, cuyas cumbres nevadas van de 3500 a 4197 metros altura.




En el centro de interpretación coincidimos con un autentico viajero. Radim es checo y partió de Texas hace cuatro años para dar la vuelta al mundo en moto. Próximo al fin de su aventura, le surge la duda existencial sobre su futuro.







Al norte del lago Jackson se encuentra Colter Bay, una zona de servicios con alojamientos, tiendas....y un pequeño puerto, todavía cerrado esperando la temporada.










Numerosos senderos junto al lago nos ofrecen espectaculares paisajes con las montañas al fondo reflejándose en sus aguas como espejos.







Las pequeñas ardillas siempre nos acompañan en nuestros paseos.




Este parque, aunque es muy pequeño, alberga una cantidad importante de vida salvaje y nada más entrar, tuvimos la suerte de encontrarnos con un oso grizzli y sus dos oseznos.










Los osos acababan de salir del bosque y junto a la carretera había unos coches parados observándolos. Esto hace un efecto llamada y al poco tiempo se convierte en una multitud, con la carretera colapsada y los ranger marcando las distancias con los osos.










Salimos a dormir al Bridger Tetón National Forest, donde la acampada libre está permitida.







Muy cerca de aquí un sendero nos lleva hasta el lago Two Ocean, donde tuvimos un fugaz encuentro con un precioso lobo, al que no nos dio tiempo a fotografiar.




Antes de la llegada de los blancos, los indios Shoshones cazaban por estas tierras, ahora gracias a los parques la vida salvaje es la protagonista.




Los pelicanos blancos también son habituales verlos en al parque. Junto a la presa del rio Snake pescaban tranquilos.







El parque va recorriendo el valle y en todo momento se mantiene como telón de fondo la cordillera de las Tetón.







Los abundantes pastos del valle que surgen con la primavera invitan a bajar de las montañas a los ciervos y es fácil verlos.










Cerca del lago Jenny, al caer la tarde, nos encontramos con otra manada de ciervos, unos corzos y por fin, un solitario alce.



















Estamos a 2000 metros de altura y la primavera es muy cambiante, lo mismo tenemos un día soleado o como hoy, las nubes cubren la montaña con una fina y fría lluvia.







Ya muy cerca de la salida por el sur se encuentra el centro de visitantes Craig Thomas donde nos informan de una ruta en el lago Phelps.







Un lugar solitario y con fantásticas vistas de las montañas.










Fuera ya del parque se encuentra la estación de esquí de Jackson Hole.







Siguiendo hacia el sur a solo 20 kilómetros esta la localidad de Jackson, que es la puerta de entrada al parque por el sur y la ciudad más turística de Wyoming.







Algunos bares conservan el ambiente típico del lejano oeste.







Aunque nos repitamos mucho con los centros de visitantes, bien merecen una foto por la espectacularidad de su arquitectura e interiorismo.




Las Rocosas van quedando a nuestra espalda y el paisaje se suaviza conforme avanzamos hacia el centro de Wyoming.







Las aéreas recreativas, como esta del Puente Warren junto al rio Green, son zona de acampada que solemos utilizar para pasar la noche. Una pista de tierra nos lleva junto al rio.







Por la tarde recorrimos a pie unos cuantos kilómetros por la ribera del rio, un bonito paseo del que nos arrepentimos cuando nos dimos cuenta de las garrapatas que habíamos cogido en el camino. Tanto en Wyoming como en Colorado existe un peligro de enfermedad por contagio de estos insectos entre los meses de marzo a junio.







El centro de Wyoming, que ahora cruzamos, es un altiplano de unos 2000 metros de altitud, más parecido a un desierto que a una pradera.




Tenemos información de unos petroglifos y nos desviamos 40 km. por una pista de tierra en muy buen estado.







Un paisaje desértico, típico de película del oeste.




La pista nos conduce en una asombrosa soledad hasta un diminuto parking desde donde se accede al sendero de los petroglifos de las Montañas Blancas.










En estas montañas de arenisca fáciles de cincelar, distintas tribus de indios dejaron aquí su huella, con una antigüedad de entre 200 a 1000 años.










Dos días de tranquilidad antes de meternos en la autopista que cruza  Wyoming por el sur de este a oeste.







En Laramie tomamos dirección sur para entrar en el estado de Colorado.




Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas……….

La superficie de Wyoming está limitada por paralelos y meridianos que conforman un cuadrado perfecto de 253.349 km2, en el que solo viven 465.000 habitantes, siendo el estado americano con menos densidad de población.

En el oeste continúa la cadena montañosa de las Rocosas, en el centro  numerosas llanuras y praderas, interrumpidas solo por algunas colinas y en el este las montañas Bighorn. Todo el estado está por encima de los 2000 metros de altitud.

Cuando circulamos por el extenso centro el paisaje nos recuerda las películas al más estilo Far West.

Su clima es muy extremo, muy frio en otoño e invierno y muy caluroso en verano.
Su economía está basada un 25% en la extracción de petróleo, carbón y gas natural. La cría de ganado y las explotaciones agrícolas de heno, remolacha, cebada y trigo, dan empleo a la mayoría de sus habitantes.

La joya de la corona del estado, son por supuesto, los parques nacionales Yellowstone y Gran Tetón.







2 comentarios:

  1. Hola viajeros. Voy tomando notas para nuestro futuro paso por esas tierras.
    Alegría, Carlos y un servidor nos acordamos de vosotros.
    Abrazo fuerte

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  2. Hello again, your pictures of the deer and moose remind me of the night we met north of Jackson. Thank you again for these lovely pictures and informative travel comments. Andrea

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