lunes, 1 de julio de 2019

Colombia, de la costa caribeña al altiplano.



En marzo regresamos de España e iniciamos los trámites para el traslado del camión de Panamá a Colombia. Nuestra agente Tea Kalmbach nos indica los pasos a seguir (los explicaremos en los Filopensamientos al final) que terminan depositando el camión en el puerto de Colón.




Nosotros volamos a Cartagena para esperar allí la llegada del camión.




Estos días los ocupamos en visitar la impresionante ciudad colonial, patrimonio de la humanidad, que es Cartagena de Indias.







Es la reina indiscutible de la costa caribeña, rebosante de leyendas y exquisitamente conservada.







Fue fundada en 1533 por Pedro de Heredia, convirtiéndose enseguida en el principal puerto español de América. Las riquezas que acumulaba fueron codiciadas por famosos piratas como Francis Drake  o marinos británicos como Edward Vernon que asedio la cuidad en 1741 y que Blas de Lezo capitaneo heroicamente su defensa con solo 2.500 hombres frente a 25.000 soldados ingleses y una flota de 186 buques.




Después de unos penosos trámites de tres días conseguimos sacar el camión del puerto.







Nuestra primera noche la pasamos en la única zona libre de acampada que hay en Cartagena, a las espaldas del Hotel Hilton.




La Nueva Cartagena se extiende por esta zona de playas.







Desde Cartagena nos dirigimos al norte por la carretera que bordea la costa del Caribe. Nuestra siguiente parada, a unos 100 km., es la playa de Puerto Velero.




Una tranquila bahía, de aguas poco profundas y viento constante ideal para practicar el kite-surf.







Pasada la ciudad de Barranquilla cruzamos el río Magdalena, uno de los más caudalosos de Colombia.




Esta fotografía podría definir perfectamente este país, en la carretera se cruza una flamante furgoneta Mercedes con un aguador en su carro.




Continuando hacia Santa Marta paramos en Playa Salgado. Por aquí se encuentran las mejores playas de Colombia y han surgido numerosas urbanizaciones.




Las elevadas temperaturas, tanto de día como de noche, nos hacen abandonar la costa para dirigirnos al interior montañoso, por la nacional 45 dirección Bogotá.




Esta nacional tiene tramos de autopista que se alternan con tramos de carretera de una vía o cruces de pueblos abarrotados.







600 km. separan la costa de la capital de la provincia de Santander, Bucaramanga a 1000 metros de altitud.




Desde aquí a San Gil es uno de los más espectaculares tramos de carretera del norte de Colombia.







El cañón de Chicamocha marca este imponente paso de montaña con vistas soberbias sobre el valle.







Una de las características al viajar por carretera en este país son los continuos peajes que se suceden tanto en autovías como en carreteras nacionales. Tenemos la suerte de que tratan el camión como un automóvil por ser particular y tener solo 4 ruedas.




En San Gil nos desviamos hacia Barichara, pueblo colonial español de calles adoquinadas y edificios encalados con techos de tejas rojas.







Llegamos en Viernes Santo y turistas venidos de todo el país llenaban sus calles con un aire entre festivo y religioso.










En este pueblo de solo 7.000 habitantes destaca la Catedral de la Inmaculada Concepción construida en piedra de arenisca roja.




Fue fundada en 1705 por el capitán español Francisco Pradilla. Su belleza natural, su clima templado y su ambiente bohemio han sido su principal reclamo turístico.










Desde Barichara sale un camino empedrado de cinco kilómetros que lo une con Guane, un agradable paseo.




En este pequeño pueblo destaca su plaza con la iglesia de Santa Lucía y el museo paleontológico.







En el museo hay una colección de fósiles y objetos de los guanes, los habitantes originarios de estas tierras. Destaca una momia de 700 años, que enterraban en tinajas de barro, así como unos cráneos que los guanes, a base de tablillas, deformaban para alargarlos como símbolo de belleza.




Regresamos a San Gil donde nos desviamos ahora por la carretera de Charala. A unos 22 km. se encuentran las cascadas de Juan Curi.







Treinta minutos nos lleva hacer el sendero que, entre la densa vegetación, asciende hasta la poza.







Esta espectacular cascada de 180 metros se precipita sobre dos pozas donde es posible el baño. Hoy como el río viene muy crecido no está permitido.




De nuevo tenemos que volver a San Gil para tomar la nacional hacia Bogotá. En el pueblo de Oiba nos desviamos hacia Guadalupe rodeados de grandes montañas y valles.




La carretera que conduce hacia las Gachas se convierte en una pista de tierra con algunos tramos angostos y tortuosos.




Un bonito y relajante paseo campestre por una verde campiña nos lleva a la quebrada de las Gachas.




Por donde discurre un río poco profundo de aguas rojizas, debido a los minerales que contiene.







En el lecho de roca roja hay decenas de pozas para darse un baño. Algunas alcanzan los tres metros de profundidad.







Gracias al turismo, en la zona han prosperado pequeños hoteles y restaurantes.




La pista continua curveando entre densa vegetación y algunas veces nos deja ver el soberbio paisaje.










Nuestra próxima parada es  la cascada Los Caballeros, donde acampamos en un pequeño prado.




Es la cascada más impresionante de la zona, el río se precipita por un cortado de 90 metros de altura, escalonado en tres tramos.







Lo mejor de todo es la excursión que nos lleva hasta lo alto de la misma cruzando cafetales y pasando por detrás del primer tramo de la cascada.










En la cumbre, donde el río se precipita al vacío, tenemos unas magníficas vistas del valle.







Mapas del recorrido.










Filopensamientos y otras cosas…….


El transporte del vehículo de Colón a Cartagena se puede hacer en RoRo, que solo tiene una salida al mes o en contenedor que sale todas las semanas.

Es necesario contactar con un agente de aduanas, en nuestro caso fue Tea Kalmbach, que nos informa de los pasos a seguir:

1-    Inspección vehicular en Ciudad de Panamá. Coordenadas de la DIJ: N 8.96543 W 79.54694

2-   Ir al puerto de Manzanillo en Colón, a la naviera para recoger el Bill of landing. N 9.36390º W 70.87810º

3-   Ir a la aduana para tramitar la salida y sellar el pasaporte. N 9.34607º W 79.87827º

4-   Volver a la sección RoRo del puerto e ingresar el vehículo.

5-   Hacer el pago a la naviera.

El barco portacontenedores sale todos los sábados y la fecha límite para ingresar el vehículo en el puerto es el miércoles.

El lunes siguiente comenzamos los trámites para sacar el camión del puerto en Cartagena.

1       1-    Ir a la oficina de la naviera a recoger las llaves y la Bill of landing, en el puerto       Compas Cartagena. N 10.39616º W 75.52325º

2      2-   De allí a la DIAN a presentar toda la documentación y te asignan un inspector. N   10.409101º W 75.533498º

3      3-   Con la copia de la DIAN a la Sociedad Portuaria donde está el inspector. Te     prepara la factura del puerto y se paga en un banco en la misma oficina. Se hace la   inspección del vehículo y se toman fotos.

4      4-   Con las fotos se vuelve a la DIAN para que libere el documento.

5      5-   Volver al puerto a sacar el vehículo.

Los trámites en Panamá fueron relativamente sencillos, pero en Cartagena se hacen mucho más pesados, las oficinas están distantes unas de otras y hay que ir varias veces a cada sitio y nos ocuparon tres días completos.