sábado, 9 de noviembre de 2019

Ecuador, en ruta hacia oriente.



A finales de agosto regresamos de España y se viene con nosotros María a pasar unos días de vacaciones. Dejamos atrás, por segunda vez, la ciudad de Quito dirigiéndonos hacia el sur, pasando por los barrios más pobres de esta metrópolis.







Conforme nos alejamos, el paisaje rural domina el entorno y unos cuantos kilómetros después aparece en el horizonte el imponente Cotopaxi. 







Dormimos en la entrada del parque y al día siguiente fuimos los primeros en acceder a él.




El parque Nacional Cotopaxi se creó alrededor de este impresionante volcán de 5.897 m. de altitud.




Por una carretera, que empieza asfaltada y después se transforma en pista de tierra, accedemos al espectacular páramo, desprovisto a esta altura de arboles.




Nuestra primera parada la hacemos en la laguna de Limpiopungo, situada a 3.880 m. de altitud.







Un interesante sendero la rodea y quizás porque somos los primeros, tenemos la suerte de contemplar una pareja de venados.







También vemos caballos cimarrones, patos, gaviotas andinas…..













La pista de tierra continúa ascendiendo hasta un aparcamiento a 4.580 m. de altitud.




Cuando bajamos del camión nos costaba trabajo mantenernos de pie por las fuertes rachas de viento y aguanieve. Nos abrigamos e iniciamos el ascenso hacia el refugio.




Aunque en las imágenes no lo parezca, la temperatura había bajado varios grados bajo cero.







El refugio se encuentra a 4.864 m. un emotivo y cálido abrigo de madera, repleto de recuerdos de montañeros de todo el mundo. Allí nos tomamos un humeante chocolate que nos supo a gloria.







Desechamos continuar hasta los glaciares por el mal tiempo e iniciamos el descenso.




Regresamos a la Panamericana y continuamos hacia el sur.




En Ambato nos desviamos hacia el oeste en dirección a Baños.




Enclavada en un valle, rodeada de altas montañas, es una de las ciudades que más turismo recibe de Ecuador por las numerosas actividades que se pueden realizar al aire libre.







La ciudad también es famosa por sus aguas termales. Nosotros fuimos al balneario El Salado, que recibe sus aguas del volcán Tungurahua. Poco recomendable por la cantidad de gente que accede a él.







Uno de los platos típicos de la gastronomía de Ecuador, que proviene de la época incaica, es el cui. Un conejillo de indias que se asa entero, que resulta un poco inquietante por su similitud con un roedor.







Hicimos el pequeño sendero que lleva al antiguo puente colgante de San Francisco, sobre el rio Pastaza.







Desde el nuevo puente los amantes de emociones fuertes se lanzan al vacío.







Saliendo de Baños nos desviamos para subir al mirador de Bella Vista, donde se obtiene la mejor vista de la ciudad.




Otra atracción para los jóvenes es llegar hasta la casa del árbol y balancearse en su columpio sobre el vacío, con el Tungurahua al fondo.




De Baños la carretera se dirige hacia el Oriente atrapada por escarpadas montañas que fuerzan el paso por numerosos túneles que parecen minas por su poca luz, sus aristas rocosas y su chorreante agua.










A este tramo de la carretera se le conoce como la ruta de las cascadas.




La primera que visitamos es la conocida como el Manto de la Novia. El  sendero desciende entre la espesa vegetación, dejando ver al fondo el valle del rio Pastaza.




Lo cruzamos por un largo puente colgante.




La fina lluvia que no paraba de caer realzaba mas, si era posible, este bello lugar.







A unos pocos kilómetros llegamos a Rio Verde donde se encuentra el Pailón del Diablo, la más espectacular cascada de esta ruta.







Esta cascada es tan popular además porque ha servido de escenario de varias películas.




Un soberbio y escarpado lugar, con una bruma que te cala por el rugiente salto del agua.







Un puente colgante permite observarla desde enfrente.







Continuamos hacia el Oriente, donde se encuentra la selva amazónica. La carretera desciende del altiplano hacia las llanuras de la jungla.







Tena se encuentra a 139 km. de Baños y es la capital del la región del Napo. Su visita no es muy interesante, salvo por un hecho histórico. Desde aquí partió el 12 de febrero de 1542 Francisco de Orellana, para descubrir el río Amazonas.




A unos kilómetros de aquí se encuentran las cavernas de Jumandy.




Su recorrido es una experiencia interesante, pero queda deslucido ya que en la entrada de la cueva hay un parque acuático, con piscinas, toboganes y música a todo volumen.




Las fotografías dentro de la cueva son difíciles porque esta sin iluminar, está prohibido usar el flash y la mayoría del recorrido es con el agua hasta la cintura.







Manos mal que la salida de la cueva no ha perdido el encanto selvático que le rodea.







Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas…………..


En la laguna Limpiopungo ya no hay ranas. Desde hace 30 años, estos anfibios han ido disminuyendo hasta su desaparición en los últimos años.

Los especialistas no se ponen de acuerdo en las causas de este fenómeno.

Una de las teorías se basa en la degeneración de la calidad del aire que contiene demasiadas toxinas. Otra apunta a que la piel de la rana apenas protege de los rayos ultravioleta, cuyos niveles de radiación han aumentado en los últimos años.

En cualquiera de los casos, parece que nos estuvieran avisando de que los niveles de contaminación del aire están sobrepasando los límites para la vida, igual que los canarios dan la alarma a los mineros cuando el temido gas grisú invade las galerías.