domingo, 19 de mayo de 2019

Costa Rica-I.



Nuestra entrada en Costa Rica, a mediados de septiembre, coincide con una huelga general por la subida de impuestos. Por la falta de funcionarios tardamos varias horas en pasar la frontera. Aquí no se tiene que pagar por ningún servicio  salvo el seguro del camión que es obligatorio, a nosotros nos costó 40$ para tres meses.




La cola de camiones esperando para hacer los trámites de aduana era de varios kilómetros.




Nos dirigimos directamente a San Jose para recoger en el aeropuerto a mi hija Maria y a David, que vienen a pasar unos días con nosotros.




Nuestro recorrido por Costa Rica lo iniciamos subiendo al volcán Barva, unas estrechas y empinadas carreteras, que se convierten en una pista de tierra al final, nos llevan hasta los 2477 m. de altitud.







Este volcán se encuentra en el parque nacional Braulio Carrillo.




Un sendero por el bosque nuboso nos conduce hasta uno de los lagos del cráter.










La entrada al parque cuesta 12$ por persona y nosotros esperábamos algo más que tres horas de recorrido por el bosque nuboso.




Seguimos en plena época de lluvias y casi todos los días, por la tarde nos cae uno de esos fuertes aguaceros del trópico.




Ahora nos dirigimos hacia el norte para visitar Tortuguero. La carretera cruza inmensas plantaciones de plátanos, con un sistema de transporte de las ramas por raíles, que a veces cruzan la carretera.










Por tierra se llega hasta el embarcadero de La Pavona, donde se toma el barco para llegar al parque nacional Tortuguero.




Una hora y media de un interesante recorrido por la jungla, serpenteando por el río de La Suerte, donde pudimos ver algún cocodrilo, algunas aves y oír el aullar de los monos.







Llegando a San Francisco el río se ensancha en una estirada laguna, que forma la barrera de arena de la costa.







Anocheciendo llegamos a Tortuguero.




Es una pequeña y destartalada población que vive del turismo, atraído por las tortugas que vienen a desovar en sus playas.







Se organizan pequeños grupos guiados para ver el proceso de desove a partir de las ocho de la noche. Nosotros vimos cuatro tortugas verdes, pero está terminantemente prohibido hacer fotos. Al finalizar regresamos de nuevo al embarcadero de la Pavona, que resulto un emocionante recorrido por el río en plena noche.




Dejamos Tortuguero y nos dirigimos hacia las playas del norte en la costa caribeña. La carretera es la de Puerto Limón, principal puerto de salida de los productos de este país hacia el Atlántico y donde los piquetes de la huelga general están haciendo más daño.




Perdimos todo un día para hacer 73 km.







El último control lo pudimos eludir desviándonos por una pista solo apta para vehículos todo terreno.







Por fin, después de las largas colas de todo un día llegamos a las playas caribeñas.




Acampamos en Playa Negra junto al mar.







Cerca de aquí, andando se llega al Parque Nacional Cahuita.




Es un parque pequeño, junto al mar, con un sendero de unos 8 km. entre el bosque costero y las playas de arena blanca.










Junto a la entrada hay un pequeño vivero de incubación de huevos de tortugas carey. Y a lo largo del recorrido vimos algún mono cariblanco.







Con un variado casado, plato típico tico con arroz, fríjoles, ensalada, plátano y carne o pescado, celebramos el cumpleaños de Ana.




Continuamos hacia el sur a Puerto Viejo, un pequeño y tranquilo pueblo turístico, rodeado de las mejores playas de la zona.










Un último baño en la costa caribeña lo hacemos en playa Cocles. Yendo hacia allí tenemos un inusual encuentro con un perezoso en tierra cruzando la carretera.




Sus movimientos son tan lentos que hay que ayudarle a cruzar y enseguida trepa por el árbol más cercano.










Estas playas son muy frecuentadas por surfistas por sus olas, pero para el baño hay que tener cuidado por la fuerza del mar y las corrientes.







Algunos pequeños hotelitos realzan con su diseño lo idílico del lugar.




Dejamos la costa del atlántico y volvemos hacia el centro del país siempre rodeados de la exuberante vegetación o de plantaciones, como las de piña en este caso.







El pueblo La Fortuna se encuentra cerca del volcán Arenal, que divisamos a lo lejos.













A 12 km. de La Fortuna y rodeando el volcán nos dimos un baño en una salvaje fuente termal rodeados de jungla. (N10 29 18.9 W84 43 26.3)










Las carreteras son bastante malas, bacheadas, onduladas y muy estrechas, y la mayoría de los puentes solo permiten el paso de un vehículo.




El lago Arenal es el más grande de Costa Rica y se formo a raíz de la construcción de una presa en 1973, y aunque la carretera lo bordea bastantes kilómetros, la tupida vegetación no permite prácticamente verlo. Demasiada carretera y curvas y casi ningún acceso.







Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas……………….

Costa Rica es un país para turistas, no para viajeros.

Es un parque temático al aire libre, rodeado de naturaleza, para montar a caballo, hacer puenting, rafting, tirolina…….o pasear por la jungla por sendas pavimentadas, acompañados por un guía que te localice con un monocular de aumento animales o pájaros, para llevarte la foto de recuerdo en el móvil.

En este caro país, que lo llaman la Suiza Centroamericana, parece que la única forma de salir adelante es la explotación al turista, cobrando absolutamente por todo.