sábado, 3 de noviembre de 2018

EEUU, de la desolación al gigantismo.



Unos kilómetros después de Las Vegas cruzamos las áridas Spring Mountains, camino de California.







Nos dirigimos al Parque Nacional Death Valley, el desierto más famoso de Estados Unidos.







Este inmenso parque tiene una extensión de 7.700 km2, solo superado en superficie por el de Yellowstone.




El nombre de Valle de la Muerte proviene de las tragedias que padecieron los pioneros cuando decidieron tomar este camino como atajo para llegar más rápido a las zonas auríferas de California.







Estamos a primeros de julio y hace un sol abrasador, el aire quema y no hay ni una sola sombra en este paisaje lunar. Aquí se han registrado temperaturas de hasta 57ºC.







La primera parada la hacemos en el mirador Zabriskie, uno de los fenómenos geológicos mas fascinante del valle. La roca adquiere unos colores que van del verde al naranja pasando por el rosa.







La carretera continúa descendiendo hacia Badwater, un antiguo lago salado, el punto más bajo de este país a 86 metros por debajo del nivel del mar.







Artist´s Drive es un recorrido donde los pigmentos minerales han pintado las tierras de colores.










El hierro produce los rojos, rosas y amarillos, la mica da los verdes y del magnesio los purpuras y violetas.







Saliendo tenemos el espectáculo abrasador del lago salado y nos podemos imaginar la dureza de aquellos pioneros cruzando con sus reatas de mulas esta lugar de muerte.







Pero no todo es desolación, en Furnace Creek se ha creado un oasis con todos los servicios necesarios para los visitantes, donde se puede ver una muestra de la vida de los primeros exploradores del valle.










Aquí se produce un fenómeno de rara explicación, las rocas andan dejando un surco. Según los científicos de la Nasa, las temperaturas bajo cero de invierno hielan la superficie y los fuertes vientos hacen que estas se desplacen unos milímetros.




En 1875 se descubrió  bórax y quedan restos de la antigua mina, hoy convertida en museo.




Como no puede ser menos, también en este desierto existe una zona de dunas. Las más altas superan los 200 metros.







Este desierto nos ha sorprendido por su extensión, que va desde Las Vegas hasta Sierra Nevada. Nosotros recorrimos más de 300 km.













Dejamos atrás estas inhóspitas tierras y entramos en la cordillera montañosa conocida como Sierra Nevada, espina dorsal de California.




Esta barrera granítica tiene una longitud de 640 km. de largo por 130 de ancho. No queremos bordearla y la atravesamos por sinuosas y estrechas carreteras locales franqueadas por gigantes cactus.




El lago Isabella, por encima de los 1000 metros de altitud, fue una agradable parada después del calor del desierto.







La carretera asciende junto al río Kern, con numerosos camping rústicos, donde no queda un remanso libre, ocupados por bañistas estivales.




Conforme ascendemos el territorio de cactus se transforma en esbeltas coníferas y entramos en el Bosque Nacional de las Secuoyas.




Aquí hacemos el conocido sendero de los 100 gigantes.




Quedamos abrumados ante la visión de estos colosales arboles.







Los arboles caídos permiten apreciar mejor sus dimensiones.







Para entrar en el Parque Nacional de las Secuoyas tenemos que descender al otro lado de la sierra.




Los pastos de la primavera se han secado y la visión que tenemos con las vacas pastando nos recuerda a las dehesas españolas de Andalucía o Extremadura.







En la vertiente occidental de la sierra, mas húmeda por las corrientes marinas del Pacifico, comienzan a proliferar los huertos de frutales.




Entrando en el parque, como viene siendo habitual, encontramos muchos coches y algún animal.




En el centro de visitantes hay un pequeño museo que nos explica la historia del parque.







Uno de los senderos más populares asciende a Moro Rock, una montaña monolítica de granito, desde donde se aprecia una panorámica completa del sur de Sierra Nevada.







Por numerosos senderos, que se entrecruzan, paseamos por una de las concentraciones más grandes de secuoyas.










Estamos por encima de los 2000 metros y la humedad del ambiente hace que se desarrolle la vegetación hasta tal punto que casi oculta a los animales que pastan en ella.




Estos gigantescos arboles son los seres vivos más grandes del planeta.







La secuoya gigante General Sherman es una de las más viejas del mundo, se cree que tiene alrededor de 2300 años. Sus dimensiones también son de récord, 84 metros de altura (como un edificio de 27 pisos) y 31 metros de circunferencia en su base.




Muchas de ellas han sufrido varios incendios  a lo largo de su vida, y aunque han dejado huellas en sus troncos, la mayoría siguen vivas.




Algunos de los troncos caídos sirvieron de vivienda a los primeros colonos de estas montañas.







Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas…………….

Los parques nacionales y estatales son un gran atractivo turístico de este país. 

La gran extensión de su territorio, la variedad de su clima y de su orografía, hacen posible que en pocos kilómetros pasemos de la depresión del valle de la muerte, un desierto yelmo y rocoso, la nada convertida en piedra, un retrato apocalíptico de un futuro sin vida donde el sol se desploma sobre la tierra como hierro fundido, a las altas cumbres de Sierra Nevada, que favorecida por la corriente húmeda del Pacifico, crea y da cobijo a los seres vivos más grandes y longevos de la tierra, rodeados de ríos, lagos y las más altas y espectaculares cascadas.