lunes, 23 de abril de 2018

Canadá, hacia Vancouver.



Decepcionados por no poder ver osos en Bella Coola, nos conformamos con hacer algunas rutas a pie.




Tenemos que volver por la misma carretera los 455 km. que nos separan de Williams Lake.




Al coronar el puerto se extiende una meseta con numerosos lagos y caminos de tierra.







Volvemos a pasar por las zonas de bosque quemado donde empiezan a regresar los ciervos.










Unos kilómetros antes de llegar a la carretera general, nos desviamos para conocer el cañón Farwell.










Una bonita zona donde el rio serpentea entre acantilados de arenisca y dunas de arena.




Allí encontramos una solitaria zona de acampada.







Esta zona ha estado habitada desde la prehistoria, unas pinturas rupestres próximas  a nuestra acampada lo atestiguan.







Unos días después llegamos a Williams Lake, donde tomamos la carretera en dirección sur.










Después de 180 km. nos desviamos hacia Lillooet, por la ruta 99.







Esta ruta es muy recomendada por los viajeros por la gran belleza de sus parajes.










Es un paisaje salvaje de altas montañas y abundante vida salvaje.













Numerosos parques provinciales se suceden en la ruta, como este del lago Duffey.







Junto al lago pasamos la noche. La temperatura descendió por debajo de los cero grados provocando una ligera nevada.







Nuestra siguiente parada es el Parque provincial de los lagos Joffre.







Un espectacular sendero une el lago inferior con el intermedio y el superior.







La nevada a este lado de la montaña ha sido más fuerte. Con el paso de los numerosos senderistas la nieve se ha convertido en hielo y en las rampas mas inclinadas es imposible avanzar sin crampones, por lo que no pudimos terminar el recorrido.










Seguimos por la ruta 99, bajando de altitud, y nos desviamos por una pista de tierra que nos lleva por la rivera norte del lago Lillooet.










Pasada la población de Pemberton y cerca de la carretera se encuentran las cascadas Nairm.




Unos kilómetros después entramos en Whistler una pequeña y coqueta ciudad vacacional de montaña, salpicada de jardines y bulevares, pero prohibitiva para circular con nuestro camión. Paramos a dormir en el campamento Cal-Cheak.




Al dia siguiente hacemos un sendero que discurre junto al rio Cheakamus.







Donde tenemos la oportunidad de ver una familia de ciervos. Una de las cosas más interesantes de viajar por este país es que cualquier día o en cualquier momento te puedes encontrar con vida salvaje.







El paisaje por el transcurre esta carretera sigue siendo espectacular. Cerca de Squamish visitamos las cascadas Shannon.







Estamos a finales de octubre y ya han empezado las lluvias, que según nos cuentan se prolongaran, casi ininterrumpidamente, hasta el mes de mayo. La cascada, alimentada por ellas, presenta un aspecto soberbio.







Cerca ya de Vancouver, se circula paralelo a la costa de las aguas interiores del Pacifico, entre el continente y las islas.







Vancouver constituye el área metropolitana más grande al oeste Canadiense y la tercera en el país, después de Toronto y Montreal.




Es considerada como una de las cinco ciudades con mayor calidad de vida del mundo, aunque no sabemos cuál es el criterio de valoración para estar en este ranking, cuando desde octubre hasta mayo prácticamente no ven el sol.










Las calles más populares son las adyacentes al puerto, donde se encuentran algunos de los edificios históricos de la ciudad.




El paseo junto al mar es la zona más concurrida, bares , restaurantes, centros comerciales y puertos deportivos jalonan la dársena.













Mapas del recorrido.







Filopensamientos y otras cosas…………

A primeros de noviembre el invierno ya está instalado en esta parte del mundo, llueve o nieva casi todos los días y los parque nacionales cierran sus puertas hasta el uno de mayo.

Después de 7 meses recorriendo Canadá y Alaska, ha llegado el momento de regresar un tiempo a España y reencontrarnos con nuestra familia y amigos, nuestra variada gastronomía y con nuestro querido sol.

El año que viene continuaremos con nuestro vital viaje, porque viajar es, para nosotros, la forma más emocionante de sumergirnos en ese laberinto que llamamos vida.

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