lunes, 1 de mayo de 2017

Kaliningrado y Polonia.


El istmo de Curlandia se extiende a lo largo de 98 kilómetros de norte a sur. Ahora nos encontramos en la frontera de la provincia rusa de Kaliningrado en la mitad de este istmo.







Aunque sigue siendo parque nacional, como en Lituania, se nota la decadencia rusa.







Pero la belleza de sus playas sigue siendo excepcional.







Allí nos encontramos con un pescador ruso, que quiso que inmortalizáramos su primera captura de la temporada.







Además de las playas vírgenes, las altas dunas y el denso bosque, el parque alberga una interesante vida salvaje. Nosotros pudimos ver algunos ciervos.







La capital de esta pequeña provincia de 15.100 km2, aislada de Rusia, es Kaliningrado con una población de 423.000 habitantes.




En el centro histórico, rodeada por el rio Pregolya en la isla de Kantse se encuentra su catedral, patrimonio de la humanidad.




En el exterior, en el lado norte del edificio, en una tumba de mármol rosa, se encuentran los restos del filosofo Immanuel Kant.




Tuvimos la suerte de coincidir con un concierto de órgano en el interior de la catedral, del que salimos impresionados.




El museo mundial del océano es otra visita interesante.




A lo largo de la rivera del rio Pregolya, conforman este excelente museo varios barcos, un submarino, maquinaria naval y un par de salas de exposiciones.




Dentro del submarino B413 se ve como vivían y trabajaban a bordo sus 300 tripulantes.







Ahora nos dirigimos al sur y cruzamos la frontera polaca. Pronto descubrimos el gran potencial arquitectónico e histórico de este país.













En la pequeña población de Lidzbark Warminski visitamos el castillo episcopal medieval.




Es difícil y extraño ver todavía animales salvajes en libertad por esta Europa superpoblada.




A orillas del rio Vístula, se encuentra la iglesia y el monasterio de Czerwinsk, uno de los edificios más antiguos de la región de 1155.







Siguiendo hacia el sur, paramos en el romántico parque de Arcadia. (N52 05 14.8 E20 00 46.4)







Entre árboles centenarios que rodean un lago discurre el trazado que la princesa Helena Radziwillowa diseño en 1778.







En la ciudad de Czestochowa se encuentra el santuario mariano de Jasna Gora, el más famoso de Polonia y el primer lugar de peregrinación del país.










El otoño en Polonia es frio y lluvioso. Una carretera estrecha y sinuosa nos lleva por la ruta llamada de los nidos de águila.




Encaramados en los promontorios rocosos de esta cordillera caliza del periodo jurasico, se encuentran numerosos castillos de la época medieval.







El primero en nuestra ruta es el de Olsztyn.










Pieskowa Skala está situado en un peñasco inaccesible rodeado de un paisaje espectacular.







El castillo bien conservado, con bastiones y patio con arcos, domina el valle de Pradnik.







Este valle tiene el típico paisaje cárstico, con multitud de gargantas y cuevas. La roca más famosa se la conoce con el nombre de Clava de Hércules. 




En este recorrido se encuentra el Parque Nacional de Ojcow.







Atrás dejamos la naturaleza para conocer una de las ciudades más bonitas de Europa, Cracovia.







Se menciona por primera vez en 992. En ella, a lo largo de los siglos, trabajaron famosos artistas y arquitectos y tuvo la suerte de no sufrir grandes daños durante las dos guerras mundiales.







La mejor manera de conocer Cracovia es a pie, pues casi todos los sitios de interés están en su compacto casco antiguo.







En una colina del casco histórico, se alza la ciudadela de Wawel, donde se encuentra la catedral gótica y el castillo renacentista.










Desde las murallas de la ciudadela se tiene una buena panorámica de la ciudad con el Vístula a sus pies.




A doce kilómetros del centro de Cracovia, hacia el sureste, esta la población de Wieliczka, famosa por su antigua mina de sal, en la que se desciende hasta una profundidad de 135 metros y se recorren dos kilómetros de galerías.







Se empezó a escavar hace 700 años y todavía sigue en explotación. Se trata de un caso único en el mundo que ha sido declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.







Durante el recorrido se pasa por distintas salas en las cuales se han labrado figuras en sal, algunas de las cuales se remontan al siglo XVII. Sobresale la capilla subterránea de San Kinga.










A unos 80 kilómetros al oeste llegamos al campo de exterminio nazi de Auschwitz.







Auschwitz evoca el horror en casi todo el mundo, aquí estuvieron los mayores campos nazis de concentración y exterminio. Al entrar por su puerta, bajo el eslogan “El trabajo te hará libre” un silencio sepulcral sobrecoge.







Auschwitz es sinónimo de muerte, crueldad, aniquilación de los judíos y holocausto. Un inmenso cementerio del que ningún visitante puede salir indiferente.







Se cree que en estas cámaras de gas murieron asesinados entre 900.000 y 1.500.000 de personas. Estos campos se conservan como monumento conmemorativo y la Unesco ha declarado Auschwitz Patrimonio de la Humanidad.







Continuando hacia el suroeste entramos en la Republica Checa.




Mapas del recorrido.








Filopensamientos y otras cosas…………


Después de cinco años recorriendo África y Asia, nos encontramos con una normativa europea que desconocíamos para la circulación de vehículos de más de 3.500 Kg.

Primero que en la mayoría de las carreteras  nacionales no está permitida la circulación para este tipo de vehículos.

Y segundo que hay que utilizar en muchos países un sistema de telepeaje del que nadie te informa al entrar en el país.

Este consiste en un aparato que mide tu paso por las autopistas, incluso por algunas carreteras y va cargando el peaje. El problema es que no se sabe dónde hay que comprar el aparato y donde devolverlo a la salida (ya que cuesta alrededor de 150 euros y es diferente en cada país).

Esto fue lo que nos ocurrió al entrar desde Rusia a Polonia, donde hay que pasar aduana, pero nadie nos advirtió de esta norma. Después de casi un mes en el país, no pisando prácticamente la autopista, la policía apostada a 10 kilómetros de la frontera con la Republica Checa, nos puso una multa por no llevarlo de 700 euros, sin posibilidad de reclamación alguna.

Los países que sabemos que lo utilizan son Polonia, República Checa, Austria, Bélgica y Alemania. Pero es una norma que se va estableciendo y quizás afecte a alguno más.

2 comentarios:

  1. Buenos días pareja!

    Soy Aitor, ya os contacté en Abril y me respondisteis vía mail y os volvimos a escribir pero se cortó la cosa. No sé si aún estáis de viaje con lo que las conexiones son más periódicas... A nosotros nos queda poco para marchar y si nos podéis echar una mano con la dudas sería formidable.

    Siempre gracias por vuestro blog y divulgación,

    Aitor

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  2. Las minas de sal de Wieliczka y el campo de Auschwitz son dos lugares que estoy con vosotros en que te dejan huella, en especial el segundo. Seguimos....

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