martes, 6 de octubre de 2015

Noreste de India, la ruta hacia Myanmar.


Después de un mes por Nepal nos habíamos olvidado de la superpoblada India, pero nada más cruzar su frontera nos encontramos metidos de lleno en su cruda realidad. Al camión apenas le quedaba espacio para circular por sus estrechas y concurridas calles.







Nuestra travesía por el noreste de la India es obligada para acceder a la frontera de Myanmar.




En un restaurante de carretera paramos a comer y aunque el arroz frito con verduras estaba muy bueno, la cocina era mejor no mirarla.




Desde la frontera nos dirigimos a la ciudad de Guwahati, sorprendidos por una nueva y flamante autovía.




Pero sigue siendo India, la autovía no la respeta nadie, coches, motos o camiones conducen en dirección contraria convirtiendo la circulación en un peligro constante. (Se circula por la izquierda)







A pesar de un cierto desarrollo, son cientos los millones de indios que viven en la calle en condiciones de pobreza extrema.




Entrando en Guwahati cruzamos el ancho y caudaloso Brahmaputra por un puente de varios kilómetros donde nos vemos atrapados en un monumental atasco.







Ahora en dirección sur, por una carretera de montaña nos dirigimos a Shillong, ascendiendo de los 50 m. de altitud del rio a los 1500 m. de esta ciudad.




Unos doce kilómetros antes de llegar la carretera bordea un lago donde pudimos disfrutar de un poco de naturaleza.







Shillong es una pintoresca ciudad de montaña. Es muy interesante la visita al  mercado encajonado en estrechísimas y empinadas callejuelas.







El poco espacio que queda para andar está ocupado en parte, por las numerosas tuberías de agua que lo recorren.




Los distintos gremios se reúnen por zonas y aunque fuéramos con los ojos cerrados los distinguiríamos por el hedor que emanan.



















Dejamos la ciudad y seguimos ascendiendo por una sinuosa y estrecha carretera de montaña, que se vuelve más peligrosa por la fuerte lluvia que cae y lo resbaladizo del asfalto.







Y por poco no nos vemos involucrados en este accidente, el camión que bajaba al frenar derrapo sobre el asfalto abalanzándose sobre otro.




La lluvia sigue cayendo torrencialmente, lo que nos hace extremar la atención en la conducción, nuestras ruedas de tacos son las peores en esta  situación.




Aunque el paisaje que nos rodea hace más llevadera la ruta.




Además del peligro que entraña esta carretera, hay que sumarle la conducción suicida de los indios. En este túnel largo, estrecho, bacheado y sin iluminación siguen haciendo adelantamientos temerarios.




De Shillong a Silchar tenemos 225 km. de curvas sin fin, atravesando varias cadenas montañosas que nos mantienen entre los 500 y 1000 m. de altitud, suavizando el calor que en este mes de abril ya se siente en el noreste de la India.







Silchar está situada a orillas del rio Surma, un importante cruce carreteras  sin mayor interés. Continuamos hacia el este a Imphal, capital de la provincia de Manipur fronteriza a Myanmar.







Es muy curioso encontrar en esta carretera multitud de carteles que nos advierten sobre la conducción segura, cuando la circulación en este país es una pura anarquía.







Unos 40 km después de Silchar, la carretera de nuevo comienza ascender hacia las West Manipur Hills.







Continuas aldeas de montaña se suceden a lo largo de la ruta.







Esta carretera de montaña se encuentra en muy mal estado, alternando trozos de asfalto con tierra y allí donde se acumula el agua se convierte en peligrosos lodazales. Como este camión que han tenido que apuntalar para evitar el vuelco.




En el pueblo de Jiriban, límite de la provincia de Manipur, el campo de futbol es un buen sitio para pernoctar.




Aunque esta carretera es la nacional 53 está en un estado ruinoso, en muchos kilómetros ha desaparecido el asfalto y con las lluvias se han creado verdaderos socavones.










Esta región del noroeste estuvo cerrada al turismo o se requería permiso especial para circular por ella, debido a los muchos incidentes que ocasionaban grupos independentistas. Continuamente nos encontramos con militares patrullando la zona.




Otro problema de esta ruta son los numerosos puentes colgantes, tan viejos y con falta de mantenimiento, que nos hacen dudar de su resistencia que debe estar al límite cuando solo dejan pasar de uno en uno.




En estas dos fotos se aprecia considerablemente como el puente cede bajo el peso del camión que nos precede.







Una de las noches nos quedamos a dormir en una aldea en lo más alto de las montañas. Allí donde las nubes algodonosas cubrían los valles.







Por la mañana un grupo de niños jugaban con una pelota de trapo en su improvisado campo alrededor del camión. Nos encanto ver la cara de felicidad que pusieron cuando les regalamos el último balón que nos quedaba.







Lleva dos días sin parar de llover dificultando todavía más el paso por esta rota carretera.










En Imphal, como en todas las ciudades indias, nos vemos atrapados en su caos circulatorio. Al no tener ningún interés su visita, continuamos nuestra ruta hacia la frontera.




 Seguimos por encima de los 700 metros, rodeados de montañas y brumosas nubes, que refrescan los días, haciendo más llevadero este paso por la India.







Los controles se intensifican conforme nos acercamos a la frontera.







En uno de los pueblos paramos a comer utilizando las últimas rupias que nos quedan.







El cruce por la India desde la frontera de Nepal a la de Myanmar es de 1.178 km.  En el pueblo de Moreh es donde está la frontera y el punto de encuentro con el resto de viajeros con los que vamos a cruzar Myanmar.







Mapas del recorrido.











Filopensamientos y otras cosas…………..

El mundo es como un libro, aquel que no viaja solo lee la primera página.

San Agustín.

Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte puede ser cuestión de tener talento.


Jacinto Benavente. 

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