jueves, 11 de diciembre de 2014

Kazakstán


La entrada a Kazakstán, por el paso fronterizo al norte de Biskek, ha sido el más complicado, laborioso y pesado de cuantos llevamos realizados. Al tratarse de un camión se siguen los mismos trámites que un vehículo de transporte de mercancías. Con toda la documentación en kazako y sin ningún tipo de indicación, tuvimos que conseguir 15 sellos en sus respectivas ventanillas además de un exhaustivo registro incluido escáner.
La primera visión que tenemos del país son sus grandes campos de cereales.




Almaty se encuentra a 200 km. de la frontera y fue la capital  hasta que este último gobierno la cambio por Astana, al norte del país.




Es la ciudad más importante y cosmopolita, con un millón y medio de habitantes. Y aquí siguen estando la mayoría de las embajadas.




Conseguir el visado de Mongolia fue de lo más curioso, llegamos por la tarde cuando la embajada ya estaba cerrada y aparcamos el camión frente a ella. Estábamos cenando cuando nos toco a la puerta el secretario de la embajada preguntándonos si queríamos hacer el visado. Media hora después lo teníamos estampado en nuestro pasaporte. (N 43º 11’ 45.0’’ E 76º 52’ 03.1’’)




El de Rusia resulto más complicado, solo atienden para visados los martes y jueves,  y como documentación hay que presentar además de lo normal (fotocopias de pasaporte, fotos...) un seguro medico que funcione en Rusia, una carta de invitación al país y la reserva de los hoteles. Pidiendo un visado de tránsito se reducía todo así que esa fue nuestra opción. (N 43º 14’ 09.2’’ E 76º 54’ 41.0’’)
Los trámites llevan una semana, estamos en el mes de julio y en la ciudad hace bastante calor. Decidimos pasar estos días en el parque Nacional de Ile-Alatau, muy cerca de la ciudad.







Esta cordillera, que sirve de frontera con su vecino Kirguistán, tiene cumbres que superan los 4000 m. , por ella discurren arroyos de aguas cristalinas y son numerosos los senderos que nos llevan a  descubrir estas bonitas montañas.










Una vez conseguidos los visados salimos hacia el norte dirección a la capital, Astana.




Kazakstán es el país mas grande de Asia Central, con una superficie que supera cinco veces la de España y al contrario de sus vecinos montañosos presenta una orografía prácticamente plana.




A 360 km. de Almaty llegamos al gran lago Balkash.




La carretera lo circunda a lo largo de 270 km. en un paramo sin árboles y seco en esta estación de año, que crea  un paisaje estéril y sin ninguna belleza.







A lo largo del camino nos encontramos numerosos puestos de venta de pescado.




Hace meses que no comemos pescado y nos llama la atención la buena pinta que tiene. Decidimos probarlo y nos llevamos una decepción pues era muy fuerte el olor a ahumado y su sabor no era nada agradable.




El paisaje continua siendo monótono y aburrido, donde prácticamente no existen elevaciones del terreno, muy poca gente habita esta estepa y son  pocos los pueblos que nos encontramos.







De los 1200 km. de asfalto que separan Almaty de la capital Astana, un tercio de ellos se encuentra en mal estado, con ondulaciones, baches y badenes, donde es difícil superar los 60 km/h.




Astana es la nueva capital, bañada por el rio Ishim. Su clima estepario es de lo más extremo, estamos a finales de julio y hace mucho frio.







Es una ciudad moderna, de nueva construcción.







Nuestro paso por la capital es obligado pues Ana tiene que renovar su pasaporte en la embajada de España, que recogeremos a la vuelta después de recorrer Mongolia.







Dejamos la ciudad y de nuevo se repite el paisaje de esta llanura con ligeras ondulaciones que parece no tener fin.







La conducción se hace pesada y monótona en este yermo paramo donde la carretera se eterniza con sus largas rectas.




Muy de tarde en tarde tenemos algún pequeño accidente geográfico que nos saca de esta pesada y aburrida travesía.







A lo largo de la carretera en todo este inmenso país nos llama la atención la cantidad de monumentos funerarios diversos de las personas que perdieron la vida en la carretera.




Deben ser muchos los accidentes pues cada muy pocos kilómetros encontramos alguno.




La belleza paisajística de este país es muy pobre y los pocos pueblos que se divisan desde la carretera carecen de atractivo.




Desde Astana nuestro rumbo es dirección este, buscando la frontera con Rusia. Muy cerca de ella se encuentra la ciudad de Pavlodar.




El rio Ertis la cruza y en su ribera han creado una bonita playa artificial.







Nos llamo la atención ver a los alumnos de secundaria trabajando en los jardines públicos durante sus vacaciones estivales. Vigiados por sus profesores nos comentaron que recibían una pequeña paga.




Continuando hacia el este, después de 120 km llegamos a la frontera con Rusia. La salida fue más rápida y menos complicada.










Mapas del recorrido.








Filopensamientos y otras cosas……….


Nuestro paso por Asia Central ha sido todo un descubrimiento. En nuestros tiempos de bachillerato no existían todos estos países, ya que los aglutinaba la URSS , la antigua Unión de Republicas Socialistas Soviéticas. Fue sobre los años 90 cuando obtuvieron la independencia para convertirse en estados libres.

No sabíamos prácticamente nada de ellos, lo que ha hecho que nuestra visita tenga ese interés añadido por la sorpresa ante algo nuevo por descubrir.

El primer país viniendo desde Irán fue Turkmenistán, muy cerrado al exterior, la mayor parte del país es desierto, con una férrea dictadura y una estructura heredada de la antigua Unión Soviética donde más de la mitad de la población son funcionarios.

De Uzbekistán se dice que es país de los mausoleos, mezquitas y madrazas, y en las ciudades de Xiba, Bujara y Samarcanda se pueden contemplar en su máximo esplendor.
Tayikistán es el país de las montañas, dominado por la cordillera del Pamir, todo un hito para viajeros intrépidos.

Kirguistán nos cautivo por sus idílicos paisajes montañosos, cubiertos de verde y salpicados por lagos y ríos donde los kirguiz viven en sus yurtas cuidando manadas de caballos y yak.

Por último el inmenso Kazakstán,  más grande de todos los anteriores juntos, pero con poco interés turístico.


El denominados común de todos ellos es su gente, hospitalaria y simpática…aunque muy pocos son los que hablan inglés pues tienen el ruso como segunda lengua. Sus carreteras no están en muy buen estado y en todos hay que tener cuidado con la policía ya que es bastante corrupta.

1 comentario:

  1. Hola amigos: desde hoy me uno a vuestro viaje para disfrutar de los paisajes, las gentes y vuestra experiencia.
    Magnífico blog por comunicar con imágenes y apostillar con texto, sin más...
    Un buen viaje os deseo, y os seguiré hasta el final.
    ¡¡¡Mucha suerte amigos!!!

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