domingo, 6 de julio de 2014

Irán, hacia la frontera de Turkmenistán.


El desierto de Kavir nos envuelve y las extensas y desoladas tierras dominan el paisaje.




El invento iraní por excelencia, junto a las alfombras, es el ghanat/qanat.




Irán se ubica en una de las regiones áridas del planeta y  hace más de 3000 años que empezaron a construir canales subterráneos para conducir el agua y protegerla de las elevadas temperaturas del desierto que la evaporaban.




El agua de lluvia es recogida en grandes aljibes. Todos ellos disponen de una rampa de acceso para la limpieza de lodos.






El desierto raramente se presenta como un paisaje uniforme, altera pedregales, montañas, dunas, secos lagos salados…




Gran parte del desierto lo ocupa un lago de sal.







Estos lagos son de las zonas más inhóspitas de la tierra, ningún mamífero vive en ellos y solo algunos pequeños insectos son capaces de sobrevivir en el. Esta costra de sal también es engañosa pues debajo de ella se esconde una capa de cieno y solo la carretera es segura. Al anochecer es difícil encontrar un lugar donde orillarse para pasar la noche.




Aunque todas las carreteras están asfaltadas,  normalmente están muy bacheadas y onduladas, parece que vamos en barco más que en camión y  difícilmente llegamos a los 50 km/h.



Algunos pequeños oasis abandonados quedan como muestras de un pasado reciente, cuando todavía quedaban nómadas en estas tierras.







El ultimo día en el desierto, tuvimos la suerte de pasar al atardecer junto este viejo y abandonado caravasar, donde nos quedamos a pasar la noche. (N 33º 56’ 53.4’’ E 56º 47’ 20.6’’)







En su interior rememoramos lo que tuvo que ser en tiempos pasados, quizás  por aquí anduvo Marco Polo en alguno de sus viajes.




Después de más de 700 km. algunas pequeñas aldeas y huertos revelan que empezamos a salir de esta inhóspita tierra.




Pocos lugares de este país siguen como muestra de un reciente pasado con la construcción tradicional de barro.




Las antiguas puertas de las casas, en el mundo musulmán, se caracterizaban por tener dos aldabas, una para los hombres y otra para las mujeres, con distintos sonidos, para poder distinguir quien llegaba.




Nuestra ruta continua hacia el norte, nos dirigimos a Mashad, segunda ciudad más importante de Irán.




Para los iraníes y para los creyentes chiitas en general, Mashad es una ciudad santa, su nombre significa “lugar donde está enterrado el mártir”. Aquí se encuentra, desde el año 817, la tumba del imán Reza, el Octavo Imán del chiismo.




Durante todo nuestro recorrido por Irán, no hemos podido encontrar un solo camping. Lo que si encontramos en todas las ciudades son diversos parques donde los iraníes, como única diversión fuera de sus casas, van de picnic.




El Qadir Camp, es un gran recinto arbolado, con diversas atracciones para toda la familia, que resulto ser un buen sitio para nosotros también. (N 36º 14’ 42.0’’ E 59º 36’ 55.8’’)




Fuimos el centro de atención de los miles de visitantes que allí acudieron el fin de semana y no pudimos eludir las invitaciones que nos hicieron a compartir con ellos su comida.




En esta ciudad teníamos que recoger el visado de Turkmenistán que habíamos solicitado en Ankara y que sorprendentemente nos lo dieron en unas horas. Aquí todo gira en torno a la plaza Astan-e Qods-e Razavi, la más sagrada de Irán.




En el interior del círculo que forma este monumental espacio se encuentran casi todo los edificios religiosos importantes de la ciudad, la tumba del imán, dos mezquitas, seis madrazas, mausoleos, bibliotecas…




El problema de esta visita es que para acceder al recinto, los hombres tienen que vestir con decoro y para las mujeres es obligatorio el chador, que ellos mismos te  proporcionan.




Además no se pueden hacer fotografías y en todo momento fuimos guiados por un voluntario que nos controlaba. Así que vimos bien poco y las fotografías son de postales.




Dejamos Mashad cruzando la cordillera Zagros, que se extiende al norte de Irán y que aquí hace frontera con Turkmenistán.







Bajgiran es el pequeño pueblo fronterizo, a 250 km. de Mashad, donde pasamos la última noche.




Enclavado en un puerto de montaña a 1713 m. de altura, es de los pocos pueblos donde hemos podido observar la autentica vida rural.




Al atardecer, de vuelta del monte, los rebaños de ovejas se concentran en pequeños cercados donde las mujeres las ordeñan.




Está finalizando la primavera y los hombres aprovechan para ir esquilando la lana de las ovejas.




Temprano como de costumbre nos encaminamos hacia el paso fronterizo, con la misma incertidumbre de la primera vez. Que problemas surgirán en esta ocasión.







Mapas del recorrido.








Filopensamientos y otras cosas………………..

Hacia Samarcanda, siguiendo los pasos de Ruiz Gonzalez de Clavijo.

En 1379 nacía Enrique III, mal llamado “el Doliente”, que por causas de la política fue declarado mayor de edad a los 14 años. Pronto dio muestras de su firmeza de carácter y de su visión de futuro, consolidando las fronteras de Castilla, practicando la paz con Inglaterra, fortaleciendo la armada o con sus descubrimientos atlánticos con la conquista de las Canarias.

Al joven rey le llegan las noticias de un vasto imperio creado en oriente por un turco-musulmán, que había derrotado a los mongoles. Su legendaria horda de oro dominaba el Asia Central. Timur Lang ( Tamerlam) ahora se dedicaba a ejercer el mecenazgo de las artes en la ciudad más resplandeciente de Asia Central : La mítica Samarcanda. Al rey castellano consciente de las necesidades económicas de su reino busca una alianza y manda a Ruiz Gonzalez de Clavijo a la corte de Tarmelan



1 comentario:

  1. Hola pareja. Me ha encantado la historia de González de Clavijo. Os seguimos con interés. ¡¡¡ÁNIMO!!!
    Pepe y Ale

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